- Nelson, si te vas ahora, lo que tuvimos será perfecto para siempre. - Sarah, la vida no es perfecta. - Lo único que tenemos es como vas a recordarme... y necesito que ese recuerdo sea fuerte y hermoso... ¿No lo entiendes? Si yo sé que me recuerdas así, podré enfrentarme a todo, a todo. ¡Oh Nelson! Tú eres mi inmortalidad. - Quiero cuidar de ti Sarah. - Estaré muy bien, me voy a casa. Ya saben que voy. Necesito hacerlo. - No sé... - Eso no debe preocuparte, tú seguirás aquí y tendrás una vida preciosa. La que te mereces. - Quiero tenerte a ti. - Ya me tienes, para siempre. Ahora deja que me vaya. - Está bien Sarah, de acuerdo. - Cierra los ojos. Te quiero Nelson Moss. - Te quiero Sarah Deever. - Recuérdame...
Entonces de pronto, cuando estaba sugiriendo que yo me encargaría de revisar las trampas, tomó mi rostro entre sus manos y me besó.
No estaba preparada en absoluto, pensaría que después de todas las horas que había pasado con Gale sabría todo lo que había que saber sobre sus labios. Pero no me había imaginado qué cálidos se sentirían presionados contra los míos. O cómo esas manos, que podrían preparar la más intrincada de las trampas, podían atraparme con la misma facilidad. Creo que hice algun sonido en la parte baja de mi garganta, y recuerdo vagamente mis dedos, cerrados con fuerza, posados contra su pecho. Entonces me soltó y dijo, "Tenía que hacerlo, por lo menos una vez." Y se fue.
De algo estoy seguro.
No podrá quererla como la quería yo, no podrá adorarla de ese modo, no sabrá advertir hasta el menor de sus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles de su cara.
Es como si sólo a mí se me hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de sus besos, el color real de sus ojos.
Nadie podrá ver nunca lo que yo he visto. Y él menos que ninguno.
Él, incapaz de amarle, incapaz de verle verdaderamente, de entenderla, de respetarla.
Él no se divertirá con esos tiernos caprichos.
Nos reímos. Y seguimos riéndonos así. Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué. Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana. Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos. Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás lcoco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco de lo mismo...
- ¿Te has dado cuenta de que tiene seis sonrisas distintas?
- ¿Tiene seis sonrisas?
- Sí, una cuando algo le provoca una risa de verdad , otra diferente si se ríe por cortesía, tiene otra cuando hace planes, otra cuando se ríe de sí misma, otra cuando está incómoda y otra cuan… otra cuando habla de sus amigos.
- Ehh… yo aun no se esas cosas Pit.
- No, no las sabes. Te aseguro que Rosalie es el mayor tesoro que puedas imaginar. No es simplemente una chica de pueblo sana, un beneficioso soplo de aire fresco, es una mujer maravillosa con un gran corazón.
- Ya…
- Y su belleza es de aquellas que sólo se ven una vez.. ¿Entiendes? ¡Una vez! Tad.. si existe la más mínima posibilidad de que le rompas elcorazón… por favor… por su bien… vete y márchate.
No, no digas nada. Yo hablaré. ¿Me has echado de menos? Porque yo a ti mucho. ¿Eres un verdadero tirano sabes? Me cuesta estar enfadada contigo, pero esta te la guardo. No te hagas ilusiones. Me gustaría hablar pasando del juego... por una vez. ¿Te gusta mi vestido? Se lo he birlado a mi hermana. Tenía este o otro rojo tipo bomba nuclear o algo así... Debí ponerme ese... lo sé. He debido pasarme más o menos tres horas frente al espejo. ¡Pero ha merecido la pena estoy guapa! Y espero gustarte si no te meto un tortazo. ¡Espera! Shhhh... Por donde iba... El problema es que si me dijeras "me encantas" no podría creérmelo. Julian, ya no se cuando es un juego y cuando es verdad. Estoy perdida. ¡Espera,espera! No he terminado. Dime que me quieres. Dímelo porque yo jamás me atreveré a decírtelo primero. Me daría miedo que pensaras que es un juego. Sálvame, te lo suplico.
- Lo siento, amor mío. Pero hay cosas que tengo que decirte, y sólo me quedan unos instantes. Te pido perdón por las cosas que no te di. No te volveré a comprar bocadillos con salsa picante... los más grandes. No te haré sonreír... Sólo quería envejecer a tu lado, para que pudiéramos reírnos viendo cómo se nos arrugaba el cuerpo, juntos hasta el final, en el lago de nuestro cuadro. Ése era nuestro cielo, ¿sabes?. Se echan de menos muchas cosas: libros, siestas, besos... ¡discusiones!... Oh Dios, las hemos tenido buenas...Gracias por eso. Gracias por cada detalle, gracias por nuestros hijos, por la primera vez que los vi. Gracias por ser alguien de quien siempre he estado orgulloso. Por tu coraje, por tu dulzura... por lo guapa que has sido, porque siempre quería acariciarte. Dios... eras mi vida. Te pido perdón por las veces que te he fallado, en especial, por ésta. (…) ¿Qué hacemos, amor mío? Dentro de un minuto no te conoceré, igual que tú no me conoces ahora. Pero estaremos juntos, donde pertenecemos. Las buenas personas acaban en el infierno porque no saben perdonarse a si mismas. Yo no puedo, pero te perdono a ti. - ¿Por matar a mi hijos, y a mi amado esposo? - No. Porque eres tan maravillosa que un hombre preferiría el infierno al cielo sólo por estar contigo.